Por este motivo, el dedo en resorte también se conoce como “dedo en gatillo“, porque en sus fases iniciales “salta” como el gatillo de una escopeta.

Este motivo es la cirugía más frecuente en Traumatología Infantil y, por suerte, es de las patologías con mayor porcentaje de éxitos.

El dedo en resorte, en más del 90% de los casos, se produce en el pulgar, llamándose “pulgar en resorte“. Se da, como población más habitual, en niños por encima de 1 año, aunque también son relativamente frecuentes en adultos. En casos menos habituales, se da en el resto de dedos de la mano.

¿Por qué se produce? El motivo es un engrosamiento de la polea del tendón flexor. Los tendones discurren en una especie de túneles sujetos por poleas. Estas poleas se denominan como A1, A2, A3… Pues bien, el dedo en resorte se produce en la polea A1, la cual se engruesa e impide el paso normal del tendón. En este vídeo de pulgar en resorte podéis comprobar como se manifiesta.

Imagen de la web de la Sociedad Española de Ortopedia Pediatrica (www.seopweb.com)

En fases iniciales, al hacer fuerza, el tendón puede pasar la polea A1 con un resalte, a veces incluso con un clic audible y habitualmente con dolor. En casos de mayor evolución, la polea se ha engrosado tanto que impide el paso del tendón y el dedo se queda flexionado. En esos casos, el tendón forma un nódulo (llamado nódulo de Notta) que agrava aún más el conflicto de espacio.

¿Cómo podemos saber si tenemos un dedo en resorte? Es muy sencillo, si notamos un salto al flexionar y extender el dedo. A veces, sobre todo en el pulgar, se nota como una pequeña bolita en la zona del salto, y se debe al engrosamiento del tendón. En el pulgar, el dedo más frecuente, el paciente no puede hiperextender el dedo, cosa que sí se puede hacer en el dedo sano. En esta imagen vemos la hiperextensión en un pulgar sano.

Pero no todos los casos de dedos bloqueados son dedos en resorte. Será necesaria la valoración por un traumatólogo para descartar otras causas de bloqueos de los dedos para dar un diagnóstico correcto. Habitualmente, no se necesita de pruebas complementarias. En casos de dudas, la ecografía nos servirá para tener el diagnóstico.

¿Hay alguna forma de prevención? Por desgracia, no. Se produce “porque sí” en la gran mayoría de pacientes, aunque sí es cierto que en personas con trabajos de fuerza con las manos también hay una mayor frecuencia. Tampoco es infrecuente que, tras tratar un dedo, se produzca de nuevo en otro dedo de la misma mano o de la mano contraria.

¿Se puede tratar sin operación? En mi opinión, si el dedo se reduce con el salto, no indico la cirugía de entrada. Aconsejo dar pequeños masajes en la zona con alguna crema antiinflamatoria y esperar evolución. Hay quien prefiere hacer infiltraciones con corticoides. Personalmente, ” me dan miedo” por la cercanía del tendón y los riesgos que tienen los corticoides.

Solo en los casos (que son la mayoría) de dolor elevado y bloqueo fijo del dedo, se indica la cirugía. La cirugía es el tratamiento “estrella” de esta patología ya que resuelve la gran mayoría de casos. Es sencilla, puede realizarse con anestesia local en adultos, pero en niños se prefiere la sedación (anestesia general) por la muy escasa colaboración de los pequeños. Debe realizarse como una cirugía habitual, con la mayor esterilidad posible para evitar cualquier riesgo de infección.

Papás, no os preocupéis por esta cirugía ni por la anestesia general. Como toda cirugía, si no se hace, mejor, pero en este caso al estar implicado el dedo pulgar (habitualmente) y por ser el dedo más importante de la mano, no hay lugar a la duda. Hay que solucionarlo. Los riesgos de la anestesia general, hoy en día, son bajísimos. En mi experiencia no he tenido ningún problema.

La herida es muy pequeña, de 3mm, en la zona de la polea A1. Con mucho cuidado por la cercanía de nervios, se llega hasta la polea y se secciona la misma. Por suerte, el tener esta polea “cortada” no trae ningún tipo de problema (las otras poleas de la mano no pueden ser cortadas). Personalmente, me gusta quitar “un trozo” de polea, no solo cortarla, para evitar el mayor riesgo de esta patología: la recidiva.

Una vez liberada la polea A1, el tendón discurre libremente. En ese momento, y tras comprobarlo como podemos ver en este vídeo de pulgar en resorte liberado, se puede terminar la cirugía. Habitualmente, no lleva más de 20 minutos.

Las recidivas, por suerte, son muy infrecuentes pero pueden ocurrir. La familia debe estar informada de ello por si aprecian que el niño vuelve a tener el dedo bloqueado.

Hay otras opciones para abrir esa polea, y hay compañeros que prefieren abrirla “desde fuera” con pequeños pinchazos con aguja (con la zona anestesiada). Personalmente, debido al éxito de la cirugía abierta y a la pequeña incisión que se realiza, no creo que merezca la pena. Además, esta técnica con aguja, tiene un índice de recidiva mayor.

Tras la cirugía, ¿qué cuidados debemos tener? El niño sale de quirófano con la mano vendada y se estimula a los padres a que muevan el dedo operado. Habitualmente, solo se ponen 2 puntos, y de los que “se caen solos”. Se aconseja mantener tapada la herida unos 10-14 días, sin ser mojada, para después mover la mano libremente.

El paciente no suele necesitar de más tratamiento, ya que la rehabilitación se hace “sola” después de la liberación, simplemente hay que comportarse como un niño cogiendo juguetes, “rompiendo cosas”, etc. Si persistiese el bloqueo, si es necesario el tratamiento mediante fisioterapia.

Esto es todo lo que he considerado de interés en cuanto al dedo en resorte, una de los motivos más frecuentes de consulta y de cirugía. Espero que os haya ayudado a entender esta patología pidiendo que, si así ha sido, compartáis esta información para que llegue a mucha gente. Si queréis estar actualizados de estos temas, podéis seguirme en redes sociales, FacebookTwitter e Instagram.

¡Gracias!