Si tienes hijos en edad adolescente y hacen deporte, seguro que alguna vez has escuchado estos nombres tan raros. ¿Enfermedad de Osgood-Schlatter? ¿Eso es grave? ¿Mi hijo está enfermo? Ay Dios mío Pepe, ¡te dije que tanto deporte era malo!

Esta conversación se repite una y otra vez en cada consulta. Estas patologías son exclusivas de los jóvenes en crecimiento y, aunque se llaman enfermedades, son “condiciones”; es decir, son procesos normales para la edad, más frecuentes en casos de exigencia deportiva. Técnicamente, se llaman osteocondrosis o epifisitis.

Hay de muchos tipos distintos y, en cada localización, tienen un nombre raro (a veces, rarísimo) de la persona que las describió. Las más frecuentes en los adolescentes son:

1.Enfermedad de Osgood-Schlatter: en rodilla, en la inserción del tendón rotuliano a nivel de la tuberosidad tibial anterior. Es la causa más frecuente de dolor entre los 10-17 años y tiene una especial relación con el deporte del fútbol por el gesto de la patada al balón.

2.Enfermedad de Sever: en el talón, en la inserción del tendón de Aquiles. Frecuente en jóvenes que practican baloncesto por el gesto del salto repetido.

3.Enfermedad de Sinding-Larsen-Johansson: también en rodilla pero en la zona inferior de la rótula, el hueso que tocamos al palpar la rodilla. Se produce en el origen del tendón rotuliano y es más frecuente en saltadores y corredores.

Además de estas tres, hay muchas más. Iselin, Khöler, Freiberg, etc., pero de una frecuencia bastante menor.

¿Por qué se producen? En los jóvenes en crecimiento hay una zona llamada fisis donde se encuentran las células que provocan el crecimiento del hueso. Esa zona es débil, y en ella pueden producirse varias patologías como las epifisiolisis. En el tema que nos trata, debido a la tracción repetitiva por el gesto deportivo, se produce un “sufrimiento” de la fisis y un resultado de dolor en esa zona.

Además del dolor, ¿qué más síntomas se producen? Es muy típica la inflamación de la zona, sobre todo en el proceso de Osgood-Schlatter, como en la imagen que os muestro.

Del mismo modo, el dolor elevado puede producir la impotencia funcional que el adolescente habitualmente manifiesta como “no poder saltar”, “no poder golpear al balón con fuerza”, etc. Suele empeorar en frío y mejorar con el calentamiento. A consulta, y en casos de dolor elevado, el joven suele llegar con una cojera considerable, por lo que hay que descartar otras patologías como explico en este artículo sobre la cojera infantil.

Tenemos un dolor en la rodilla de un adolescente, ¿siempre es debido a estos problemas? No. A pesar de su elevada frecuencia, precisan de la valoración de un traumatólogo, preferiblemente con especialidad infantil y deportiva. Lesiones meniscales, complicaciones, procesos tumorales, lesiones de ligamentos, fracturas, etc., son los otros posibles diagnósticos a valorar.

Como ejemplo este caso, en la radiografía podría confundirse con la enfermedad de Sinding-Larsen-Johansson pero en realidad en una fractura de rótula.

Los factores de riesgo de sufrir estas patologías son:

-Deporte, como ya hemos comentado.

-Sobrepeso.

-Factores ambientales: como el terreno de juego.

-Calzado inadecuado.

-Altura

-Condición muscular, edad, lateralidad, etc.

En pacientes con factores de riesgo, son muy frecuentes las recidivas del dolor. Es importante tener el diagnóstico correcto y explicar a la familia la normalidad del proceso hasta el final del crecimiento.

¿Hacen falta pruebas complementarias para el diagnóstico? De entrada, no. El diagnóstico de estas patologías es clínico, es decir, no hacen falta más pruebas. Solo en casos de recidivas frecuentes, dolor muy severo o traumatismo previo, habrá que solicitar una radiografía de la zona y valorar una ecografía.

¿Cuál es el tratamiento de estas patologías? El tratamiento se simplifica mucho cuando tenemos el diagnóstico y se resume en:

a)Reposo deportivo: es el tratamiento estrella. Estas “enfermedades” mejoran mucho con el reposo del deporte habitual. El joven podrá seguir acudiendo al colegio pero debe bajar la intensidad deportiva durante 10-15 días. Con esto, el 90% de los casos mejoran.

b)Tratamiento fisioterápico: en casos más rebeldes o en jóvenes con elevada exigencia deportiva, el fisioterapeuta ayudará a disminuir la inflamación de la zona. Pueden usarse vendajes funcionales o cinchas para mejorar el dolor (como las que lleva Rafa Nadal en sus rodillas).

c)Plasma rico en plaquetas: en estudio, ya que actualmente se desconoce su eficacia en estos procesos. De la sangre del paciente se obtienen las plaquetas y se inyectan en la zona, por lo que es un tratamiento sin “química”, biológico, que no perjudica al paciente. Puede ser una opción en casos muy rebeldes y de elevada repetición.

d)Cirugía: extremadamente infrecuente, solo para casos de complicaciones y habitualmente en adultos. Como ejemplo, este caso de osículo residual de un Osgood-Schlatter rebelde en la adolescencia que hubo que extirpar por dolor.

Lo más importante de estas patologías, ¿se pueden prevenir? Sí. Aunque no siempre es efectiva la prevención, los últimos estudios al respecto han demostrado que:

  • Prevención de la enfermedad de Osgood-Schlatter: estiramientos de cuádriceps.
  • Prevención de la enfermedad de Sinding-Larsen-Johansson: estiramientos de isquiotibiales.
  • Prevención de la enfermedad de Sever: estiramientos de gemelos (tríceps sural).

Es por ello que es importante educar a nuestros jóvenes en unas regulares pautas de estiramientos para prevenir estas patologías tan molestas y que tanto perturban a nuestros hijos. Para ello, realizar deporte bajo unas directrices profesionales es la mejor fórmula para evitar lesiones.

Como resumen, ante un nombre raro en dolores del crecimiento, por lo general, no hay que asustarse. En un 99% la patología es benigna y cura espontáneamente, con el problema de las frecuentes recidivas. Estas enfermedades son el “efecto secundario” del deporte pero, no por ello, hay que dejar de practicarlo, todo lo contrario: los jóvenes deben hacer deporte.

Si os ha parecido útil este artículo, os invito a compartirlo para que pueda ayudar al máximo de gente posible. Podéis seguirme en FacebookTwitter e Instagram. ¡Gracias!