El porteo es una de las grandes dudas y preguntas que se realizan en consulta de traumatología infantil. Doctor, ¿cuándo puedo empezar a hacer el porteo de mi niño? ¿Es aconsejable? ¿Cuál me recomienda?


El porteo bien realizado es favorable para todos:

  • Podemos pasear de una forma más cómoda y tener las manos disponibles.
  • Podemos hacer deporte.
  • A nuestro niño (y a nosotros) le puede dar el sol.
  • Estimula la producción de leche materna y, por consiguiente, la lactancia.
  • Los bebés se relajan muchísimo y hay alta probabilidad de quedarse dormidos (pero se despiertan al sacarlos, es un arma de doble filo).
  • Mejora los gases, cólicos y el reflujo de los bebés.
  • Fortalece los vínculos entre el bebé y sus progenitores.
  • Evita otro problema común, la plagiocefalia. Desde que, para evitar la muerte súbita, los bebés deben dormir boca arriba, es muy común el aplanamiento de la cabeza por detrás. Mientras se portea, la cabeza no se apoya sobre algo duro y mejora esta deformidad.

Soy un gran defensor del porteo. Pero del porteo bien hecho. Y para eso tenemos que tener claras varias cuestiones, en base a las indicaciones propuestas por la institución mundial que más sabe de esto, el International Hip Dysplasia Institute.

La cadera es la articulación que debemos tener más en cuenta en cuanto al porteo, ya que un porteo mal realizado nos puede producir una grave patología en ella, la displasia.

Fuente: International Hip Dysplasia Institute

Esto está más que demostrado. De hecho, hay tribus que acostumbran a llevar a sus hijos con las piernas rectas y, en ellas, la frecuencia de displasia de cadera es muchísimo mayor. Por lo tanto, prohibido llevar al niño con las piernas rectas y juntas (que es justamente lo contrario a la posición fetal).

Me gusta comparar la cadera con la gelatina. La gelatina adopta la forma del recipiente donde se envasa. Pues bien, con la cabeza del fémur pasa lo mismo. Si se queda en el sitio natural, el acetábulo, se quedará redondeada y móvil. Pero si sale de su “huevera”, la cadera no se desarrollará correctamente. Lo explico mejor en este artículo sobre la displasia de cadera.

Este riesgo es mayor en los primeros meses de vida, ya que la articulación es mas flexible en los bebés. Por lo tanto, son los meses de mayor riesgo y donde debemos prestar más atención al porteo.

La posición ideal del porteo es la posición en rana, donde las piernas de nuestro bebé quedan abiertas, las rodillas flexionadas y por encima de las caderas. En esa posición, el bebé se encuentra cómodo, y con la cabeza del fémur completamente dentro del acetábulo.

Fuente: Internacional Hip Dysplasia Institute

En cuanto a la columna, en los bebés, la columna hace una C completa (es una cifosis). Es distinta a la columna del adulto, por lo que los sistemas de porteo deben permitir que la espalda adquiera esta posición. Conforme nuestro hijo se va haciendo mayor y va controlando el cuello, la espalda va adquiriendo la forma más similar al adulto.

Fuente: Internacional Hip Dysplasia Institute

Del mismo modo, nuestro bebé debe mirar siempre hacia nosotros. Sé que los niños, cuando tiene varios meses, se entretienen mucho más mirando al mundo, pero su columna no adopta una buena posición así. Si queremos que pueda mirar y divertirse, podemos llevarlo con las piernas abiertas a nivel de nuestra pelvis, a nuestro lado. Además, no es el primer caso de accidentes por llevar al niño a modo “parachoques”, aunque no es habitual.

Y, muy importante, debemos comprobar que la vía aérea de nuestro bebé le permita respirar correctamente, evitando que el cuello quede demasiado extendido. Esto puede ocurrir cuando llevamos al bebé en la espalda y se queda dormido, pudiendo caerle la cabeza hacia atrás.

¿Cuándo podemos empezar a portear? Desde el nacimiento, pero debemos extremar las precauciones en cuanto a la postura cuanto más pequeños son, por lo que os he comentado previamente de las caderas.

Fuente: Internacional Hip Dysplasia Institute

¿Cuánto tiempo? No se puede decir un tiempo máximo concreto, pero sí es recomendable que no sea excesivamente mantenido y realizar cambios para que la espalda del progenitor descanse y el niño pueda “estirarse”.

¿Qué marcas o sistemas de porteo son mejores? No voy a entrar en marcas porque hay muchísimas. Hay asesores de porteo que conocen mejor las características de las distintas marcas y, si hay dudas, siempre se puede preguntar a su traumatólogo infantil para que valore si la posición de las caderas y columna es la correcta. No tengo preferencia entre foulares, mochilas o bandoleras; bien colocados, todos son buenos.

Lo que sí puedo recomendar es que el sistema de porteo debe adaptarse a nuestro niño, no al revés. El material debe ser flexible para que nuestro hijo adopte la postura más cómoda para él. Debe ser, por supuesto, un sistema homologado y ergonómico.

Por encima de 9 meses más o menos, podemos empezar a llevarlos a modo “mochila”, aunque no hay una fecha exacta para ello. Los niños ya son más pesados a esta edad y nuestra espalda también lo agradece. Importante lo que he comentado antes, vigilar que no se les caiga la cabeza hacia atrás.

Para finalizar un breve resumen:

  • Las piernas en posición de rana.
  • La espalda en C (“jorobada” para entendernos).
  • Mirando hacia nosotros.
  • Sistemas homologados y que se adapten a nuestro bebé.
  • Ante cualquier duda sobre si se está usando de forma correcta, un asesor de porteo o un especialista en traumatología infantil.

Espero que este artículo os haya ayudado y haya servido para tener información actualizada y veraz sobre el porteo. En ese caso, ¿me compartes para llegar a más padres? Podéis seguirme en mis redes sociales, FacebookTwitter e Instagram. Como siempre, ¡muchas gracias!